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reflexiones

El ansia: Parte(I)


No quiero que pase el tiempo y no haga uno de los deberes que me había propuesto hace tiempo, allá por finales de 2008 cuando asistí, como casi todos, al pistoletazo de salida de esta crisis que nos acompaña ya demasiado tiempo y pude ver -lo juro- cómo se estaba ya tramando todo el contexto que iba a permitir, al igual que una tupida gasa, desenfocar las caras de los responsables a la vez que apuntar hacia otros actores y otras medidas que por lo demás son los mismosy las mismas a los que se apunta siempre.

Como casi todos, tiendo a olvidar quienes están detrás de esta historia…una historia que recordé ayer tras ver “El concursante”, una fábula real como la vida misma en la que, un momento de clarividencia, uno de los personajes de reparto explica al prota, Leonardo Sbaraglia, como diría J.C., la realidad de la vida

Conclusiones:

  • El dinero que tú necesitas para pagar los intereses NO EXISTE, es decir, o se lo pillas a otro de su deuda, o nunca lo podrás devolver.
  • Lo único real son los bienes con los que avalas tu solicitud de crédito, o sea, TUS RECURSOS; lo demás son números, anotaciones en una hoja de papel -de cálculo- más o menos sofisticada que te dicen están respaldadas por una cantidad de moneda valor -oro- que tú y los demás nos tenemos que creer, pero que en realidad NO es así.
  • Como verás si le echas un vistazo a la serie de vídeos siguiente, lo genial es que el dinero que pides a crédito se crea, de la nada, con un formato algo particular en el inicio -dinero deuda- para serte entregado a cambio de tu promesa de devolverlo, promesa que a los bancos les sirve para poder crearlo “legalmente”, y respaldado por tus recursos/bienes…inmuebles: de momento, no se ha contemplado en el sistema la posibilidad de hipotecar tu tiempo como trabajo, es decir, convertirte en su esclavo, al menos de manera explícita, pero no lo descartemos.

Y para que quien quiera entretenerse aún más, he de decir quemerece la pena por lo clarificador:

Como es dicho, todo el sistema de creación de dinero, que ya vemos cómo es la principal fuente de beneficios del sistema económico actual y no la producción -Producción primaria, producción secundaria, sector terciario o de bienes y servicios…¿Lo recordais?- depende de nuestras promesas de devolver lo que nos han prestado, promesas que son las que justifican ante los Gobiernos que estos elementos puedan tirar de la máquina de hacer billetes…literalmente hablando. a ellos lo único que les importa es que nuestra promesa cuele con los de arriba y punto. La zanahoria, lo que nos hace seguir siempre adelante en la continua espiral de consumo/crédito son los intereses deudores, pero…ilusos de nosostros…no es lo que les da más dinero: lo que les da el dinero es sacarlo del sombrero!

Si esto lo hacen los Estados ya no les vale y no sólo eso: les amenaza en extremo. Para ello ya existen mecanismos: devaluación, inflación, entidades PRIVADAS E INDEPENDIENTES que califican el riesgo de los paises y sus deudas -Manda guevos!!- y todo un plantel de artimañas y argucias que, digo yo, humilde pececillo, harán que más de uno se piense por dónde va a tirar…salvo los MALOS: aquellos países – ¿No es curioso?-  que, siendo propietarios de grandes recursos estratégicos se rebelan ante la posibilidad que las grandes “Corporaciones” dirijan el modo de explotarlos.

Este es el contexto pero…¿Y a menor escala? Pues ahí intervienen factores adicionales, intereses más particulares que han perturbado -tal vez acelerado- el sistema de contención. Está controlado que tu no devuelvas un crédito: te embargan el recurso con el que avalaste tu reconocimiento de deuda y lo pulen por ahí ganando tanta o más pasta; pero estos intereses particulares han jugado una mala pasada, puesto que han especulado con el recurso -hablo de la burbuja inmobiliaria o de las hipotecas basura, da igual; en un caso la especulación al alza se ha hecho creando la ilusión de una “moneda segura” que no era sino el inmueble en constante alza de precio, y digo moneda porque se preocuparon de asegurar que la conversión a moneda corriente era inmediata y trivial. En el segundo caso, el gol al sistema ha sido por la escuadra, pues se creó dinero deuda sin garantías de devolución, se envolvió junto con otros de mayor fiabilidad en el mismo paquete y se vendió…A LOS PROPIOS BANQUEROS!! Válgame el señor! Acuchillados por la espalda por sus Brutos particulares.-, han movido los resortes para disparar el valor de un bien a la vez que hacerlo asequible a todos, incluso a quien no podía asumirlo.

Bueno calamares, lo dejamos para la segunda parte. Feliz entrada a todos.

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  1. Pingback: Los enlaces de la crisis « Entre jureles y boquerones - 4 September, 2011

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