Detectives en las granjas

Mi amigo Rafa Cobo me envía entre otras cosas interesantes el artículo que reproduzco tal cual. Y así, mientras millones de conciudadadnos de la aldea global reclaman espontáneamente los que los mercaderes y sus secuaces les distraen por el morro,  nosotros deberíamos pensar en otras cosas, tal vez en comparación más prosaicas, pero sin duda con un punto en común con aquéllas.
DETECTIVES EN LAS GRANJAS
Gustavo Ducho. Diario Público, 29 de enero de 2011

 

Con la información que nos llegó de Alemania sobre la contaminación de dioxinas en más de 4.000 granjas, la pregunta que surge es: ¿nos hacemos todos vegetarianos estrictos? Porque, ciertamente, son muchos ya los casos de presencia de tóxicos en alimentos de origen animal, de pestes que se hacen gripes y de vacas que se quedan chifladas. Yo tengo mi propia respuesta, sencilla, pero que debo argumentarles.

Más allá de las posibles repercusiones sobre nuestra salud derivadas del consumo de alguno de estos productos, cuestión ciertamente importante, lo que estos escándalos alimentarios ponen en evidencia es claramente el todo de un modelo de producción animal con muchos más problemas que ventajas. Y digo un modelo porque me refiero exclusivamente a la forma imperante –muy lejana al buen saber campesino y ganadero– de engordar y criar animales en batería, estresados y aceleradamente; será por eso por lo que se le llama ganadería industrial o intensiva, porque pareciera que fabricamos cerdos o gallinas como si fueran tuercas o furgonetas.

Analizar la contaminación de dioxinas en Alemania nos da muchas pistas. Cojan una lupa, por favor. En primer lugar advertirán que la contaminación de una única fábrica de piensos podría conllevar riesgo sanitario para muchas personas. Es decir, la lupa nos permite visualizar que este sistema de producción ha perdido su autosuficiencia.
Las granjas industriales de cerdos, vacas o gallinas ya no se alimentan con las materias primas de la misma finca o de fincas cercanas, sino que funcionan totalmente desintegradas de la tierra y el territorio donde se instalan. Necesitan –son 100% dependientes– alimentos a modo de pienso que llegan del exterior.

Además, el modelo político neoliberal ha favorecido una gran concentración del poder en este punto de la cadena alimentaria, y son muy pocas las empresas que controlan todo el mercado de piensos para ganadería. Así, una sola partida de piensos en mal estado contamina a millones de animales. Un dato: una única empresa controla casi el 20% del pienso que se produce en España.

Sin autonomía, los costes de cualquier granja dependen de los mercados mundiales de materias primas, y si –como está ocurriendo en estos meses– la especulación con los cereales o leguminosas provoca un alza de precios en la Bolsa de Chicago, los precios de los piensos de las granjas de Extremadura o Castilla se verán afectados. En definitiva, se trata de un modelo que ha hecho desaparecer de nuestros campos a muchas pequeñas ganaderías.

En segundo lugar, dicen las informaciones que una de las hipótesis de la contaminación del pienso en Alemania es el uso de aceites contaminados procedentes de fábricas de biodiésel por un exceso de pesticidas en la soja del que emana este combustible verde. Si ampliamos estos datos con la lupa que tenemos en la mano, observaremos con preocupación qué les dan de comer a los animales que posteriormente serán nuestro alimento: residuos que los automóviles vomitarían (¿recuerdan hace dos años los debates sobre las bondades de estos agrocombusitibles y cómo nos decían que no competirían con la alimentación de las personas? No, no se complementan, lo rico para los coches, los desechos para las personas) llegados de monocultivos de soja de América del Sur. Son las mismas cosechas de las que se han apropiado oligarquías, terratenientes y grandes corporaciones, expulsando del campo argentino, boliviano, uruguayo, paraguayo… a millones de pequeñas y pequeños campesinos que hoy duermen bajo techos de cartón en las villas miserias.

Los que se quedaron en el campo denuncian constantemente cómo el uso excesivo de pesticidas envenena sus aguas, sus tierras y sus vísceras. Sí –han acertado–, los mismos pesticidas sospechosos del biodiésel.

Vamos, que en uno de los platos de la balanza de la ganadería industrial pueden sumar pobreza en el medio rural, riesgos sanitarios y destrucción del medio ambiente y, en el otro, su capacidad de producir muchos alimentos (o pseudoalimentos).

Sin embargo, tenemos otra forma de producir alimentos de origen animal: la ganadería a pequeña escala extensiva y trashumante, que –en comparación– aporta muchos más beneficios. Comporta un manejo mucho más respetuoso con los animales; genera productos alimenticios de gran calidad; permite aprovechar y mantener ecosistemas de enorme valor ecológico y ambiental, como las dehesas y los pastos de montaña, al igual que aprovecha enormes superficies no aptas para la agricultura; contribuye de manera eficaz a incrementar la materia orgánica y a conservar la cubierta vegetal de los suelos más pobres; contribuye a amortiguar el cambio climático; es un arma eficaz para el control de la proliferación arbustiva y la prevención de incendios; y –fundamental– se convierte en una actividad sostenible que permite a la población en el medio rural involucrarse directa o indirectamente en otros sectores económicos como pequeñas industrias de transformación de alimentos, hostelería o del mantenimiento de los paisajes.

En suma (y esta es mi respuesta al interrogante inicial): hay que poner límites a una ganadería intensiva con la que sólo ganan las grandes corporaciones de la alimentación”.

Gustavo Duch es editor de la revista ‘Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas’ y ha sido durante 20 años Director de Veterinarios Sin Fronteras.

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Hasta las narices del agua que adelgaza

publicidad Probablemente sea uno de los ejemplos más significativos de lo que hay que tragar en publicidad (…O había?, ya no me acuerdo si sigue como eslogan de marca, pero se quedo en mi cabeza y no hay manera de desterrarlo) , pese a ser…”consumidor medio, que está normalmente informado y es razonablemente atento y perspicaz, teniendo en cuenta factores sociales, culturales y lingüísticos”, según la interpretación del Tribunal de Justicia de la UE (Considerando 16) del Reglamento (CE) n.1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos). Dos cosas al respecto:

  • (!!).mmm…¿Normalmente informado? ¿Vale el “Tomate” o similares? Porque si no…
  • Jejeje…lo de atento y perspicaz…:) …no digo ná, que me pierdo…

El artículo 3 del Reglamento prohíbe expresamente que las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables sean

  1. Falsas, ambiguas o engañosas
  2. Que den lugar a dudas sobre la seguridad y/o la adecuación nutricional de los alimentos
  3. Alienten o aprueben el consumo excesivo de un alimento
  4. Den a entender que una dieta equilibrada no proporciona cantidades adecuadas de nutrientes en general o
  5. Se refieran a cambios en las funciones corporales que pudieran crear alarma en el consumidor.

Además, el Reglamento prevé que tanto las declaraciones nutricionales como las relativas a propiedades saludables deberán basarse y fundamentarse en pruebas científicas generalmente aceptadas (artículo 6).

Bueno, pues todo esto es ya aplicable desde el 31/07/2009, fecha en la que ha finalizado el periodo transitorio de adecuación a la norma por parte de las empresas del sector. BIEEENNNN!!

¿Seguiremos recibiendo mensajes sobre aguas ligeras que nos aligeran? -que nos informan explícitamente que NO son aguas pesadas, XD, que consumir agua con deuterio es mu malo coño-  ¿De yogures con fantásticas nanomáquinas patentadas, (de nombre L casei inmunitas, cuyo efecto sobre el sistema inmunitario es la cañadespaña, , vaya peaso de invento!) que nos refuerzan incluso para que no nos resfriemos en verano?

Espero que no, claro…aunque no dudo que ya se inventarán algo. Uno de mis grandes asombros fué comprobar como se ofertaba en vallas publicitarias por parte de una cadena de hipermercados un producto que ni de lejos cumplía las espectativas de ahorro que así se infería por el tamaño de la tipografía de la palabra “OFERTA“, en negrita y enorme.Me picó la curiosidad porque me pareció que el precio no respondía a las espectativas, así que comencé a fijarme y pude comprobar que su precio era igual que en cualquier otro lado, incluso en otros era algo más barato.

Concluí que esto era una variante más sutil de nuestra internalizada y patria manera de negar la mayor, esa a la que nos agarramos cuando nos pillan in fraganti birlando pollos y decimos que no, que  les estamos enseñando técnicas de camuflaje.

Esta modalidad consiste en poner bien grande algo en cualquier medio bien visible: cartelería, radio, prensa, tv, internet…y  a decirlo muchas veces, durante mucho tiempo, que al final algo queda…¿Da igual el contenido? ¿El mensaje? Hombre XDD, pos claro.

Ahora los creativos, que son conscientes de nuestro nivel de información, (ese del avispado consumidor medio), saben que pueden colocarnos un yogur con bacterias fermentadoras de la leche que tienen un nombrequetecagasdechulo como algo milagroso, producto de la tecnología más puntera sin que nos paremos a pensar que el de toda la vida también las tiene -Je! ¡¡Iguales!!- porque pa eso es un yogur y o una torta del Casar.

¿Y los cosméticos XDD? Se sale un poco del tema nutricional pero no del asunto de la publicidapublicidad2d engañosa. Aquí ya está incluso sistematizado, con protocolo de creación y difusión: elígase la misma base de siempre, la misma crema, loción, mascarilla o loquesea.. y añádasele trazas de un producto que cumpla al menos una de estas tres condiciones:

  • Que sea exótico en el mercado de destino
  • Que tenga efectos beneficiosos asumidos por el segmento target -esto lo sé porque my sister es del gremio y me empapa de terminología: los posibles clientees, vaya-, independientemente de que este beneficio sea o no pertinente con el producto.
  • Que sea exclusivo, sólo al alcance de unos privilegiados. En esta último caso, con que hayan moléculas suficientes como para poder detectarlas en un espectrógrafo de masas sería suficiente 😉

Y así, nos colocan lociones aftershave con bambú (esto será porque el bambú es la caña…:-D ), cremitas con caviar o hidratantes con extracto de orquidea del amazonas profundo, que la la utilizaban los yanomami desde hace milenios para cuidar su cutis, ellos que han estado siempre tan preocupados por estas cosas…Es sangrante coño!

Tenemos que exigir a nuestros ocupados gobernantes que legislen…, también estos temas 🙂 , que no supongan tanta perspicacia en nosotros y velen mejor porque lo que nos cuenten en cualquier medio y cuya finalidad sea la de promover nuestro consumo posea criterios de veracidad patentes, demostrables y ya pa rematar, que no tengamos nosotros mismos que investigar su fiabilidad, mejor que cualquier organismo en el que confiamos filtre y estampe su sello de autoridad para que nosotros, avispados consumidores, descansemos y nos dediquemos a mejorar nuestra vida laboral.

Un poco de más info aquí. Saludos calamares! Cuidado con lo que comprais.